viernes 13 de noviembre de 2009

El Primer viaje- relato corto 100 palabras





El Primer viaje
Mientras recojo mi destino del frío suelo de la cocina. Encaro el futuro con más determinación aun...
Un pequeño accidente con los motores principales no  iban a hacer que fracasara.
Haría aterrizar aquel transbordador en aquel planeta como fuera. No había duda de ello, pues yo solo,  junto con EVA y después de tantos esfuerzos, éramos los últimos de nuestra especie.
Ella me miró, yo la miré, y juntos supimos que aquel planeta, verdoso y lleno de mares azulados, sería nuestra nueva casa.
La nueva casa de la humanidad.

jueves 22 de octubre de 2009

Unidad de cuidados intensivos( Relato corto 100 palabras)


El hombre luce una inquietante sonrisa. Apaga el Holo-cigarrillo (totalmente inofensivo para la salud) y mira intensamente al tipo que tiene delante.

-¿cuando dice que ha despertado?
-Hace un momento, ¿porque me mira así?

-Eso, como usted sabe, es difícil de creer- el hombre vuelve a sonreír

-¿Porque lo dice? Estoy aquí, despierto ¿no? ¡Hablando con usted!

Llevamos hablando mucho tiempo Señor Curtis, en concreto, más de 60 años teniendo la misma conversación.

-Pe… pero eso, ¡eso es imposible!

El hombre, sonriendo ampliamente- dijo:

Usted está en coma desde el año 2030, y yo, solo soy parte de su imaginación.

domingo 18 de octubre de 2009

Nueva GEA II




Despejó esa idea extrañamente romántica de su cabeza, ¿alcanzar la tierra? ¡Pero si nunca había estado allí por dios!

Pero sus padres le habían hablado de ella, de sus campos verdes de antes de la guerra, de sus mares salados y llenos de vida…

Algo le arrastraba cada mañana hasta su ventana y le empujaba a mirar a lo lejos, como si así pudiera alcanzar el planeta que tanto se le aparecía en sueños últimamente.

Dejó la taza de café en la mesita y negó con la cabeza, como expulsando aquellos pensamientos y tratando de concentrarse.

Miró su ultra-reloj implantado en el brazo (llamarlo reloj, era un convencionalismo puro, ya que tenía todo lo que un Geeiano podía necesitar) cogió el almuerzo de la bandeja expendedora de comida y abandonó su apartamento a grandes zancadas.

Otra vez llegaba tarde al trabajo.

jueves 15 de octubre de 2009

La larga noche.

La larga noche.

Daniel Givaudan

Había estado toda la noche rascando la puerta. Podía oírla a través de la madera, a través de los pequeños resquicios de la puerta.

Ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba en esa posición, recostado contra la puerta de la entrada, apoyando la espalda como si eso fuera a poder detenerla. (O detenerlos)

Tenía la boca apoyada en la empuñadura de la espada que tantas veces había estado colgada en el comedor, de adorno.

Se rió al pensarlo.

Había sido un regalo de su novia, la misma que ahora aporreaba la puerta desde el otro lado, que gemía por comerse un trozo de él, que regurgitaba, que podía oír como vomitaba líquidos ( ¿tal vez sangre?) o cualquier otra cosa que hubiera en su estomago.

No quería pensarlo más.

Por alguna extraña razón, se había quedado dormido en aquel concierto de ruidos asquerosos y nauseabundos, se había quedado totalmente dormido, a pesar de la postura, a pesar de los golpes en la puerta y a pesar de sus propias lagrimas, amargas, tristes y desesperadas.

No sabía en qué momento las noticias habían alertado de lo que pasaba en el mundo, pero fuera lo que fuera lo que pasaba, estaba allí, en su calle, en su bloque, en la puerta de su casa.

Hacia escasas horas habían llamado a la puerta, mientras preparaba la cena, una exquisita pizza casera hawaiana (su estomago se quejo cuando pensó en ello, tenía hambre, pero ni loco iba a ponerse a comer ahora)

Escucho como llamaban y Alzando la vista y dejando el trapo de cocina a un lado, sonrió.

Era viernes y tocaba sesión de cine en casa, ella, llegaría cansada pero sonriente, esa sonrisa que la hacia la mas esplendida mujer por encima de todas, la más radiante, guapa, bonita y sexi.

Ahora le faltaban mechones de pelo, su piel era grisácea y tenía la boca llena de carne, vómitos y vete a saber qué.

Volvió a llorar recordándolo.

Esa era mi vida hasta hace nada, se lamentaba, devolvédmela, pensó sin esperanzas.

Se levanto, miro por la mirilla y la vio, junto con más vecinos de la escalera.

Trato de mirarla a los ojos, de que le reconociera y le llamara cariño o alguna de las palabras que ellos se dedicaban, que se acordara de los viajes que habían hecho juntos, de los problemas que habían superado, de algo…

Pero allí no había nada.

Solo unos ojos vacios, llenos de un hambre atroz y un impulso asesino por devorarle.

Se retiro de la puerta, se toco las rodillas entumecidas por pasar la noche encogido y fue hacia la tele.

Pero allí no había nada.

Solo el zumbido que emiten esos mosquitos de la tele cuando no se emite o no hay programación.

Nada.

En ese momento le pareció la nada más grande de su vida.

Cogió el teléfono.

Sin línea, aunque ya se lo esperaba, No se puede ir a la mierda el mundo y pretender uno que todo vaya funcionar como siempre.

Miró desesperado el móvil, el mismo que había tratado de usar momentos después de verla a ella en la puerta, hacia tan solo unas pocas horas.

Nada.

Seguía sin cobertura.

Se sintió el hombre más solo del mundo, de la tierra, del universo.

Miro por la ventana y solo asomarse, ya hizo que se le estremecieran las tripas. (Otra vez)

Estaba toda la calle llena de ellos, llena de esos hijos de puta malvados que aporreaban su puerta.

Voy a denunciarles, pensó, en cuanto pueda juro que los denunciare, a esos jodidos zombies o lo que sea y les sacare hasta el último euro que tengan.

Se rio histérico, como un loco, mientras lagrimas saladas recorrían de nuevo sus mejillas.

Tuvo otro pensamiento ridículo, idiota, estúpido.

¿Y si se me acaban las lagrimas, que coño voy a hacer? ¿Como la voy a llorar a ella, a mis padres, a mis hermanos, a mis amigos?

Desecho esa idea paranoica de su cabeza y se dispuso a hacerse un café.

Al fondo, su novia rugía de nuevo, gemía por entrar y devorarlo y sus vecinos (sus asquerosos vecinos de mierda) se unieron a sus rugidos y gemidos.

-¡Que os den hijos de puta!- le grito a la puerta.

-A ti…a ti no cariño- le dijo al aire sintiéndose culpable.

-Me estoy volviendo loco… -iba a llorar otra vez pero apretó los dientes y se contuvo.

Puso en marcha la cafetera, cogió el tarro del café para llenar la cazoleta y le echo una buena dosis.

Iba a ser un día largo, iba a necesitar mucho café.



domingo 4 de octubre de 2009

Nueva GEA



Fresca, brillante, antihistamínica.

Así era la Geaaina. Lo pensó Mientras apartaba las sabanas y se levantaba.

El ordenador central se la inyectaba cada mañana, como a todos los habitantes de Nueva GEA (anteriormente conocida como GL581C) y no por ello, había logrado acostumbrarse, pese haber nacido en aquel planeta tan similar a la antigua tierra.

Se quedó junto a la ventana, con una taza de cafeína pura en la mano, contemplando el espectáculo de los dos soles rojos ardiendo, tratando de alcanzar con la vista 20 años luz. Tratando de alcanzar la Tierra.

Relatos de ciencia ficcion

A partir de ahora
utilizare Crónicas de Marte" para ir poniendo mis relatos cortos de ciencia ficción.

Otra manera más, de ir practicando en esto de la escritura.

Algo que hago sin pretensiones, pero que de tanto en tanto me encanta hacer. Gracias a los dediquéis algo de vuestro tiempo a leerme.

Un Saludo, Daniel Givaudan

viernes 10 de abril de 2009

El largo sueño


El largo sueño

Despierte comandante Sullivan.

¿Donde estoy? ¿Quien eres tú?

-No tema, ahora se sentirá mejor, déjeme aplicarle esta inyeccion en el brazo.

-¿Qué es eso? ¿Me hará daño?

-En absoluto comandante, esto le hará pensar más claramente y le ayudara a recordar.

¿Porque no me dice dónde estoy?

Está en el año 2059, y ha sido despertado tal y como fue programado hace 50 años.

De repente recordó todo. Las imágenes y recuerdos llegaron tan rápido que casi le hicieron marearse.

La NASA, EL Proyecto ultra secreto. El viaje a Marte y a otros planetas.

El hombre por fin había encontrado la manera de llegar al planeta rojo. No hacían falta naves más rápidas, ni combustibles más potentes.

Tan solo el sueño. Dormir, hibernar.


Se levantó.


-Gracias comandante Dennis, me siento mucho mejor. ¿De veras hemos aterrizado en Marte?


-Así es ¿no es maravilloso? La humanidad por fin lo ha conseguido.



La historia, finalmente, pasa a formar parte de la trama de "Cronicas del fin del mundo"
ya que era un relato que el cuerpo ( o la mente) me pedia desarrollar.

Podeis leer un avance de ese capitulo ( capitulo 7) en el blog, mientras repaso y corrijo los anteriores. Una vez mas, gracias a los que me leeis.